Culturales

Más que una cama en el aire

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Una hamaca puede ser solo eso: una lona hecha de algodón, henequén, pita, cabuya, fibras de poliéster o polipropileno, que se fija a dos puntos firmes y sirve para dormir o descansar. Para quienes habitamos en el Caribe y Centroamérica, constituye una herencia cultural, rica e interesante, heredada por nuestros antepasados indígenas, desde hace casi 1 000 años.

Sin embargo, en la sede de la Fundación Nicolás Guillén de la central provincia de Ciego de Ávila, una hamaca es mucho más que una cama en el aire, es el elemento esencial de la tertulia Estoy poniendo la hamaca, espacio perdurable que hace 10 años crearon los escritores Lina Leiva Méndez y Larry Morales Rodríguez para recibir, de manera espontánea, a cientos de amigos de disímiles esferas del país y otras regiones del mundo.

Durante la celebración del décimo aniversario de la tertulia Estoy poniendo la hamaca, Larry Morales compartió con el público lo que ha significado para él y la Fundación Nicolás Guillén, el intercambio con tantas personalidades cubanas y extranjeras

Quizá por esa agudeza que tienen ambos autores, de enfrentarse a una página en blanco y llenarla de palabras que calen hasta los huesos, no les fue difícil aunar voluntades, crecer como una familia y encontrar, a través de la cultura, una manera amena e instructiva de rellenar ese vacío espiritual que muchas veces agobia a los moronenses.

Si bien Estoy poniendo la hamaca ha trascendido en el ámbito comunitario y más allá, por la manera en que suele hacerse, con música, poesías, anécdotas, recuento de la vida personal y profesional del invitado, acompañado de aperitivos o una deliciosa tasa de té, durante la última década también se ha alimentado de otros proyectos que abarcan todas las edades y gustos estéticos, y, por fuerza, dejan una huella entre anfitriones y público.

Al decir de Larry, «escribir libros, investigar historia y traducirlas al lenguaje del presente difiere mucho de promover cultura desde una institución que está, además, en la propia casa de uno.

«Los materiales audiovisuales de Pantalla afuera nos ponen en contacto con un mundo alucinante, Las barcas de cristal demuestra que la juventud no está tan perdida como muchos piensan a la ligera, La culpa es del viento regala la frescura y la sinceridad de los niños, Cuerda Rota confirma que la trova no morirá jamás y Jazz en familia muestra la inmensidad de la buena música.»

Junto a otros artistas, Larry Morales rememoró sus años de trovador

Pero allí también se teme, se renuevan fuerzas y se forjan esperanzas ante cada obstáculo. «No hay cabida —dice Lina— para la mediocridad, la falsedad, la mentira, la envidia y todas esas bajas pasiones. Hacemos cultura, la sentimos y hemos puesto para ello lo más íntimo del ser humano: su hogar.»

Y hay quienes a su paso por la geografía avileña, después de compartir sueños, aspiraciones y hasta algún que otro secreto personal o profesional, mientras se sientan en la hamaca, hacen suyos cada rincón de la Fundación Nicolás Guillén y regresan, o le enseñan el camino a otros colegas, para enriquecer aun más esa hermandad colectiva forjada a cielo abierto.

Resulta difícil partir sin retribuir el gesto, más aún, resistirse ante la sensible petición que, durante estos 10 años, Lina hace en cada tertulia: «(…) amigo, dime si vuelves, estoy poniendo la hamaca».

Escrito por Delicia Leyva Morales Fotos: Cortesía de la Fundación Nicolás Guillén. Tomado de Invasor

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