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Crónicas de una hazaña en África

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En la mañana del 22 de marzo terminó oficialmente la misión de la Brigada Médica Cubana Henry Reeve, en Port Loko, Sierra Leona.
Foto-6Uno de los doctores internacionalistas que participó en la misión de Sierra Leona fue el Doctor avileño Leandro Castellanos Vivancos. Además de contarle en correspondencia electrónica a su familia como se encontraba, Leandro plasmaba sus recuerdos en su perfil de facebook, lugar desde el cual le narraba al mundo sus experiencias en esta tierra africana. En estos escritos aparece una descripción humana de todo el doloroso paisaje percibido por dicha brigada de galenos y en especial por el joven.
En su narración cuenta la fuerte impresión que le causó la caída de una muchacha de apenas 18 años, desplomada en el medio de una acera y acompañada por su hermana, quien lloraba a su lado y no podía hacer nada para socorrerla debido a los gritos en inglés de otro joven que le decía que no la tocara y que su hermana aún respiraba. Esta fue la primera ocasión en la que se enfrentaron con esa dura realidad; sin embargo no sería la última vez.
Según el doctor avileño, para los pacientes tampoco fue nada fácil el tratamiento, ya que no se acostumbraban a las camas y muchas veces se tiraban al piso, e incluso algunos sentían temor de ellos. La comunicación fue una barrera para la brigada recién llegada, pero la astucia y perseverancia de estos hombres terminó por asombrar a muchos. En ocasiones se comunicaban a través de mímicas y todo tipo de señales; otras, mediante el uso de alguna que otra palabra en idioma Krio, dialecto del lugar.

El Doctor avileño Leandro Castellanos Vivancos
El Doctor avileño Leandro Castellanos Vivancos

El índice de mortalidad al llegar la brigada médica era de aproximadamente un 70%, pero gracias al trabajo conmutado de nacionales, la Organización no Gubernamental Partner in Healh y de nuestros profesionales, se pudo reducir casi a un 30%.
Leandro Castellanos Vivancos describe la imagen de un árbol de mangos que creció frente al hospital, símbolo de la vida nueva, del renacer, y al cual llamaron precisamente así: Árbol de la vida. Cada paciente que salía de la institución médica dejaba un tira para expresar su esperanza hacia el pueblo de Sierra Leona. Para los cooperadores cubanos fue una labor humana la realizada en ese país, pero como todas las historias, fueron muchos los altibajos, e incluso algunos sufrieron en carne propia la terrible enfermedad.
En estos momentos, el doctor Leandro Castellanos Vivancos se encuentra en La Habana y debe permanecer allí junto al resto de la brigada hasta tener la seguridad de que todos los cooperantes están bien físicamente y no portan ninguna enfermedad.
Misiones como la llevada a cabo en Sierra Leona muestra la virtud de los cubanos y, sobre todas las cosas, nuestra humanidad. Hacia el continente africano partieron en un ejército de batas blancas 165 hombres, y a su regreso encontraron millones de corazones agradecidos. ¡La Patria los recibe orgullosa!

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