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Este 4 de abril voy a hablarles de mi abuela

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Ella es de esas heroínas anónimas que por las dinámicas comunes de la vida pudiese pasar desapercibida, al menos para quienes no la conocen realmente. Que Cuba celebre hoy los aniversarios 57 de la Unión Jóvenes Comunistas y 58 de la Organización de Pioneros José Martí es mero pretexto para que el Equipo del Periódico El Generalísimo dialogue con esta super abuela, fundadora de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, la Federación de Mujeres Cubanas y los Comités de Defensa de la Revolución.

Eneida Rices Núñez Echemendía expresa energía por los cuatro costados, con menos de 13 años y de la mano de su papá desandó los caminos de la lucha contra Batista, desde la Clandestinidad, el Movimiento 26 de Julio, entregando bonos, cosiendo brazaletes, repartiendo comida en el Central Stuart hoy Venezuela.

Periodista:Cómo Eneida se hizo revolucionaria?

Entrevistada: Eneida se hizo revolucionaria desde el trabajo, desde el ejemplo de mi padre, líder obrero y huelguista del 9 de abril. Recuerdo que en una ocasión iba por el andén de la Estación Central hacia el Sindicato de Plantas Eléctricas, me acuerdo como si fuera hoy, llevaba una batica blanca como de bambula y un cochecito de muñecas, con 2 adentro, las llevaba tapadas, porque dentro iba la comida para los compañeros del 26 y varios bonos que papi me había pedido trasladase hasta allí. Me detuvieron, el guardia me dijo Chiquitilla adónde vas tú y sola. Siempre he tenido mucha chispa y le dije Señor quien dijo que ando sola, voy con mis muñecas y con mi tía.

Periodista: Se ríe y es una risa franca, que le llega a los ojos

Entrevistada:  Libré porque había una señora a unos metros de mí conversando con otra, hacia ella apunté cuando le dije al guardia que esa era mi tía.

Periodista: ¿Cómo fue la relación con tu papá?

Entrevistada:  Mira yo era la niña de los ojos de papi, a veces mis hermanos me celaban de él, pero es que los muchachos desconocían las razones de nuestra empatía. Siempre fuimos una familia muy unida, si en algún momento empezó a fragmentarse fue después de la muerte de ese horcón que es Núñez en la vida todos. Un ser humano intachable, valiente, buen esposo, hijo, padre. Quizás de él aprendí ese amor por Cuba, ni en los momentos más duros claudicó, lo recuerdo preso cuando la Huelga del 9 de abril, luchando por el Diferencial Azucarero, arriesgándose de verdad. Mi papá murió en mis brazos, fue un entierro patriótico, grandísimo, hasta el Panteón de los Mártires fue todo un pueblo en el 1996 cuando falleció.

Periodista: Si bien naciste en Ciego de Ávila, en la Calle Maidique, te formaste en Venezuela, allí creciste, empezaste a dar tus primeros pasos en la Revolución. Desde este terruño nos llegan muchas historias de la Eneida hermosa, que fue Reina de Belleza, cantante, bailarina en carrozas. Una jovencita rubia que siempre iba pintada, con zapatos altos y en bicicleta, y que rompió muchos corazones.

Entrevistada:  Jajajaja, sí es verdad. Dicen por ahí que era bonita. Voy a empezar respondiéndote lo de rotura de corazones jajajaja. Mira noviecitos tuve unos cuantos, pero sólo de besitos, eran otros tiempos.Enamorarme creo que  dos veces: una de mi primer novio Roberto Vila y otra vez del hombre con el que compartí mi vida y tuve mis hijas: Blas Eduardo Rodríguez García.Un flaco de Morón, celoso como él solo, el mejor contable que he conocido. El hombre con el compartí más de 40 años, sólo la muerte pudo separarnos, juntos construimos una familia, cantábamos juntos, a él también le gustaba la música. Eddy era muy exigente y yo era la bromista, la habladora, él serio, pero esa mezcla nos mantuvo juntos hasta el final.

Sé que me fui un poco de la pregunta que me hiciste, pero es que no puedo hablar de Eddy sin hablar de las muchachitas Yoanka y Yoandra, y de los niños que ellas nos dieron como nietos.

Periodista: ¿Muchachitas? ¿Niños?

Entrevistada:  Bueno bueno, ellas ya no son muchachitas: una tiene 51 años y la otra 47; los nietos 2 hembras la mayor tú la conoces bien jajajaja tiene 28 años, le sigue Eduardito de 27, Yely de 20 y Leo de 17, todos buenos, cariñosos y muy trabajadores. De mis hijas qué decir: son lo mejor que me ha pasado, entre una y otra perdí una barriga de un varoncito, tenía 7 meses de gestación, pero hice una fuerza cargando un latón de petróleo y aborté. Ambas son mujeres de bien, revolucionarias con mayúsculas y excelentes madres, un poquito resabiosas, igual que el padre y que yo.

Periodista: ¿Entonces Venezuela? Incluso voy a ponerte la respuesta un poquito más complicada. Hay una historia que las personas que te conocen cuentan en forma de jarana y es el bofetón que le diste a Luis Darias saliendo de una reunión de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Entrevistada:  Ay mi madre, que pena. pues mira sí le dí la galleta. Niña puedes creer que termino yo de dar mi reunión, porque nos estábamos preparando para sembrar caña. Salgo del local y aquel hombrón me dice: joven que preparación, cuanto temperamento, cuanta belleza, ni corto ni perezoso me da un beso, de esos de piquito. Nada que me  viré para atrás y le dí una cachetada, fíjate si fue dura que aún me pica la mano jajajaja. Tremenda pena con él, pero remedio santo, a veces la gente cree que porque una es joven, bonita, zalamera, anda aguantando besos por ahí. Con Darias senté precedente, hombre que fuese a enamorarme lo hacía de lejitos no fuese a ser….

Periodista: Fuiste una joven de tu tiempo, en Venezuela te integraste al Movimiento de Artistas Aficionados, alfabetizadora Conrado Benítez, trabajadora social, sanitarista.

Entrevistada:  Sí todas fueron experiencias bonitas, me marcó mucho la Campaña de Alfabetización, nada se compara con la sensación de enseñar. Óyeme que alguien que hasta el 59 firmaba con los dedos, luego supiese leer y escribir, gracias a la Revolución, a Fidel. Tremendo, tuve alumnos de 65 o 70 años, yo era una niña de 14. Incluso cuando terminó la campaña, algunos me pedían seguimiento, querían seguir aprendiendo.

Recuerdo además la sensación de subirme en un escenario, cantar era maravilloso, gané varios concursos y dí una gira por los Centrales Azucareros de la antigua provincia Camagüey, en el estadio Paquito Espinosa de Morón fue la premiación. Unos compañeros de Cultura fueron a conversar con mi papa después del Concurso, porque me querían llevar para Camagüey como profesional. Núñez fue respetuoso pero tajante les dijo que hija de él no cantaba en ningún cabaret. Mi carrera terminó sin empezar. Pero tranquila, la vida sabe lo que hace y después de eso es que construí mi familia.

Periodista: Conociste al Che y a Fidel.

Entrevistada:  Así mismo, dos de las mejores experiencias de mi vida. Al Che le canté el 13 de febrero de 1963, ese día cumplía yo 17 años, en la fundación de la Fábrica de Cepillos y Brochas. Lupita y Reina Mía son las canciones, esta última incluso tuve que repetírsela de lo mucho que le gustó, en la guitarra me acompañaba mi querido amigo ya fallecido Daniel Cruz. El premio de ese día :2 besos, uno en la frente por lo linda y lo jovencita que era y otro en la mejilla por lo bien que cantaba. Ese recuerdo lo conservaré siempre en lugar más bonito de mi corazón.

Con el Comandante el encuentro fue en Sanguily, en el poblado de La Ignacia, la primera comunidad campesina fundada por la Revolución. Estaba en el balcón tribuna desde donde  le habló al pueblo. Recuerdo que le preguntó –el Comandante-a una compañera de los órganos de la Seguridad qué hacía una muchachita ahí, entre quienes lo cuidaban. Ellos le dijeron a Fidel que así chiquitica era de suma confianza, que de mis manos podía beber y comer, que yo estaba ahí para cuidarlo. ¿Te imaginas que confianza? Ese fue un privilegio: cuidar a Fidel.

Periodista:Como miembro de la Asociación de Jóvenes Rebeldes primero, y de la UJC después, participaste en otras tareas  ¿verdad?

Entrevistada:  Ajá, durante los ciclones trabajamos mucho, recuerdo que con el Cleo pesqué una neumonía evacuando compañeros en Júcaro. También lavé mucha ropa, de los militares que llegaron al Central para ayudar en la siembra de cañas, curé a los haitianitos, aquellos que trabajaban en los cañaverales que la contrarrevolución prendió candela por los 60. Era trabajadora voluntaria en la Tienda Comercial de Venezuela, en el Departamento de Víveres y Ropa, sin cobrar un centavo, sólo por ayudar, por ser útil. Ese mismo deseo de utilidad me llevó a trabajar en los CDR y en la FMC, a pasar el curso de primeros auxilios, la Escuela de Instrucción Revolucionaria, ser voluntaria en el Hospital del municipio o en el Círculo Infantil como madrina.

Periodista: ¿Eres una persona feliz, realizada?

Entrevistada:  Claro, vivo en el país que amo, he construido una familia que me quiere de verdad, que me respeta ,que me cuida. Tengo 73 años y estoy viva, vivita, si no fuera por las piernas y la circulación que me impiden caminar bien no me enteraría de la edad. Soy muy vital, siempre trato de ayudar a los demás, a mis hijas, a mis nietos. En el barrio todos me quieren, se preocupan por mí. Sí, soy feliz, muy feliz.

Periodista: A los jóvenes, a esos que celebran a lo largo de Cuba el aniversario 57 de su organizaciones ¿qué mensaje le das?

Entrevistada:  Pues que trabajen mucho, que estudien, que quieran a Cuba, que sean agradecidos, que sueñen, que digan lo que piensan y sobre todo mija que quieran a Fidel, que no lo olviden.

Periodista: ¿Cómo te gustaría que te recuerden?

Entrevistada:  Viva, cantando, fumando un cigarrito, elogiando al manguito que quiero de novio para mis nietas, haciendo café por las tardes, comprando pan a las seis de la mañana, metiéndome con todo el mundo. Que me recuerden con alegría, aunque bueno yo sé que me queden al menos 30 años de vida, así que mejor me miran ahora y no me recuerdan tanto. ¿Tú no crees?

Periodista: De todo lo dicho por ella puedo dar fé, de su amor por Cuba, por Fidel. De la entrega incondicional a su esposo, a sus hijas, del amor por sus nietos; de su espíritu solidario y de su gran corazón, de la tremenda voluntad que tiene de ver siempre lo bueno, de perdonarlo todo y a todos. Eneida es mi abuela, la mujer que me hizo las primeras motonetas, la que me puso las pañoletas y estuvo ahí el día que discutí mi tesis. Miles jóvenes que hoy son ancianos, merecen ser reconocidos este 4 de abril en el seno de sus familias, de sus comunidades, porque juntos construyeron este país del que ahora disfrutamos. No podía perdonarme que la historia de mi abuela, esa viejuca que ahora está en casa, quedara en silencio. Que su voz sea también la de otros, la de los cientos que forman la familia de la juventud cubana.

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