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Gareth Bale liderará a Gales contra la Austria de David Alaba*

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Italia es calcio y Turín una de sus capitales con su Juventus y su Torino como máximos exponentes. Pero hoy toca Italia. El bianconero de la Vecchia Signora y el rosso del Toro, que es, dicen, mayoría en la ciudad, se tiñen en el azzurro de la Nazionale. Sólo hay que verlo, leerlo y escucharlo. «Italia super quando gioca a Torino«. Sobra la traducción. Y se explica por qué no pierde aquí desde que en 1955 la entonces Yugoslavia le pegó un buen meneo (0-4).

La visita de España llenará el Juventus Stadium en sus 40.000 localidades. No podía ser de otra forma. Se trata de una de esas rivalidades futbolísticas históricas que comenzó en los Juegos Olímpicos de Amberes, 1920, con triunfo español (2-0) y sobrevive al paso de los tiempos con sus 35 enfrentamientos: 11 para los italianos, 10 para los españoles y los 14 empates correspondientes.

Importa el presente. Ya está en juego el Mundial, pero nunca están de más pinceladas del pasado que ponen en valor la actualidad. Por ejemplo, que España no pierde un partido de clasificación para el Mundial desde el 31 de marzo de 1993. ¡23 años! Fue en Copenhague, en el Parken, y marcó el tanto Povlsen, que jugara en el Castilla. Desde entonces, 54 partidos con resultados positivos: 42 victorias, las cinco últimas consecutivas, y 12 empates.

La racha española

Cabe esperar que la racha no se rompa esta noche en este precioso estadio de cinco años de vida que en su inauguración fue acompañado de una publicidad subliminal. «El estadio que cambiará el fútbol». Por lo que respecta a la selección de Lopetegui, debería ser el estadio donde se confirme y ratifique todo lo bueno que se intuyó en Bruselas contra Bélgica, aunque fuera amistoso, y la posterior ración de voracidad ofensiva en León con esos ocho goles que se llevó de recuerdo Liechtenstein, que pudieron ser, incluso alguno más.

Es cuestión de credibilidad. De que esta selección a caballo entre el pasado que representan con fiereza los Piqué, Ramos, Busquets, Iniesta, Silva… y el futuro que contemplan los De Gea, Carvajal, Sergi Roberto, Koke, Thiago, Morata, Vitolo… se vuelva a ganar la confianza patria. Y, de paso, el respeto de los contrarios que, últimamente, está en entredicho. Ante rivales de los considerados importantes, en partidos oficiales, las victorias escasean.

Desde aquella final de la Copa Confederaciones contra Brasil en Maracaná (1-7-2013), España no gana ninguna guerra. De la derrota (1-5) ante Holanda en el estreno del Mundial 2014 a la derrota contra Italia (0-2) de la pasada Eurocopa. En medio, batallas con menor trascendencia.

Aunque sea el segundo partido oficial de la clasificación y quede mucho por delante, el duelo contra Italia es fútbol-fútbol y encierra un gran contenido.

Todo lo que no sea salir derrotado representaría no perder el paso en la búsqueda del primer puesto que lleva directo a Rusia. Una derrota traería consigo, además de urgencias de resultados, una buena dosis de desengaño. Y no está ni La Roja ni el país para más sobresaltos.

España llevará el mando

El partido se va a jugar sí o sí en un ambiente hostil, cargado y pasional, tal y como se entiende el fútbol en este país, pero sería una sorpresa que no fuera España quien llevara el peso del juego. Primero, porque sus jugadores por concepto y estilo no saben jugar a especular. Y segundo porque del presunto once titular de Italia se desprende que su objetivo será esperar.

Hacerse fuerte en el medio y buscar estampidas en ataque que rompan el ritmo y la continuidad que intentará sembrar el equipo español.

Se anuncia que Florenzi, más lateral, entraría en la derecha por ese todoterreno llamado Candreva y que De Rossi -cumple 100 partidos- sería el volante central en perjuicio de Verratti. El once de Lopetegui es de total garantía a priori. Complicado encontrar otro mejor una vez que Iniesta está ya recuperado. Que haya quien prefiera a Sergi Roberto antes que a Carvajal o a Morata antes que a Diego Costa… es cuestión de gustos.

El bloque, analizando estados de forma y con la base de los dos partidos jugados, es el que es. El que debe dar un paso al frente y demostrar de lo que es capaz ante un rival competitivo donde los haya. Una derrota sería mala compañera de ese viaje casi a lo desconocido que es Albania.

*Tomado de marca.com

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