Efemérides

La cólera de Kennedy

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Un día como hoy pero de 1961 el presidente norteamericano John F. Kennedy reconoce públicamente su responsabilidad en la agresión a Cuba por Playa Girón y Playa Larga. A Kennedy no le quedó otro camino, centenares de los invasores capturados habían explicado en detalle como habían sido contratados, entrenados, armados y embarcados por la CIA.
La invasión a Cuba por Playa Girón fue un duro revés para Kennedy, quien con menos de 100 días en el cargo, se vio arrastrado por el fuerte influjo que ejercían los hombres más “experimentados” de su administración, a pesar de que desde el inicio tuvo serias dudas sobre la posibilidad de éxito de la operación.
En otro momento Kennedy se preguntaría: “cómo un Gobierno racional y responsable pudo haberse dejado envolver en una aventura tan desventurada”, y ordenó crear una comisión dirigida por el general Maxwell Taylor, asesor especial para Asuntos Militares, para investigar y analizar con profundidad las causas de la derrota. El 13 de junio de 1961, Taylor, presentó la evaluación. Como era de esperar, el informe elaborado, lleno de justificaciones y señalamientos a las fallas cometidas en el proceso de toma de decisiones en los Estados Unidos, descartó la causa fundamental del fracaso: la efectividad de la resistencia del pueblo cubano a la invasión.
El asesor presidencial Arthur M. Schlesinger Schlesinger fue más objetivo en su valoración sobre las experiencias de la operación de Bahía de Cochinos cuando escribió: “Porque la realidad fue que Fidel Castro resultó ser un enemigo mucho más formidable y estar al mando de un régimen mucho mejor organizado de lo que nadie había supuesto. Sus patrullas localizaron la invasión casi en el primer momento. Sus aviones reaccionaron con rapidez y vigor. Su policía eliminó cualquier probabilidad de rebelión o sabotaje detrás de las líneas. Sus soldados permanecieron leales y combatieron bravamente. Él mismo nunca fue presa del pánico…. la forma en que se desenvolvió fue impresionante”.
De la humillación sufrida por la derrota de la invasión mercenaria por Playa Girón surgió entonces el espíritu revanchista en la Administración Kennedy. El informe Taylor concluyó que para los Estados Unidos era imposible coexistir con la Revolución Cubana, por lo cual se hacía imprescindible la elaboración de un programa integral capaz de revertir el proceso revolucionario.
De esta recomendación nació la Operación Mangosta, el plan subversivo más grande orquestado contra Cuba desde Washington, que debía culminar con la intervención en la Isla de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en octubre de 1962. Esta operación fue aprobada por el presidente Kennedy el 30 de noviembre de 1961.
En enero de 1962, en una reunión del Grupo Especial Ampliado para analizar detalles de la Operación Mangosta, las indicaciones de Robert Kennedy, hermano del presidente norteamericano, no pudieron ser más claras en cuanto a la agresividad que se estaba pidiendo contra la Revolución Cubana en las más altas esferas del gobierno estadounidense:
La solución del problema cubano constituye hoy ‛la primera prioridad del gobierno de los Estados Unidos. Todo lo demás es secundario. No deben escatimarse tiempo, dinero, esfuerzo o recursos humanos. No puede haber por parte de las agencias involucradas confusión alguna sobre su participación y su responsabilidad para ejecutar la tarea. Los jefes de las respectivas agencias saben que ustedes deben contar con todo el respaldo que necesiten.
(…) El Presidente indicó al Procurador General que ‛el capítulo final sobre Cuba aún no ha sido escrito. Tiene que hacerse y se hará’
Theodore C. Sorensen, uno de sus más cercanos colaboradores expresó con claridad lo que la derrota en Playa Girón había significado para Kennedy: “Lo de bahía de Cochinos era por entonces, y siguió siéndolo hasta su trágica desaparición, durante todo lo que cumplió de mandato presidencial, la peor derrota de su carrera política, una clase de fallo total y completo al que no estaba por cierto acostumbrado”. En los meses subsiguientes de 1961, lo único que corría obsesivamente por la mente de Kennedy era la posibilidad del desquite, descartando cualquier posibilidad de negociación con Cuba.
Entre el 15 y el 16 de agosto de 1961, tuvo lugar en Punta del Este, Uruguay, la Reunión Extraordinaria del Consejo Interamericano Económico y Social. El Che encabezaba la delegación cubana a la cita. Por la parte estadounidense, integraba la delegación el joven asesor especial para asuntos latinoamericanos del presidente Kennedy, Richard Goodwin.
La entrevista entre el comandante Guevara y Richard Goodwin tuvo lugar en la madrugada del 17 de agosto de 1961, en la residencia de un diplomático brasileño en la ciudad de Montevideo. El encuentro, propiciado por delegados argentinos y brasileños, tuvo un carácter confidencial y privado. Constituía el primer contacto directo de alto nivel entre autoridades de ambos países desde la ruptura de las relaciones en enero de 1961.
Solo unos días después del encuentro, en un documento elaborado por Goodwin, se hizo palpable la cólera que aún predominaba en la administración Kennedy debido al fracaso de Girón, así como las escasos planes de Washington de analizar algún tipo de medida que significara cierta flexibilidad en su relación con la Isla. Goodwin reveló en La Habana en 2002, a raíz de la Conferencia Internacional por el 40 aniversario de la Crisis de Octubre, que “no hubo interés en emprender negociaciones con Cuba”. En su criterio: “las heridas, las humillaciones de Bahía de Cochinos eran demasiado grandes (…) porque Kennedy había sido humillado, él estaba muy colérico…”

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