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“Consternación” es la palabra que podría definir todos los hechos relacionados con la violencia. En otras ocasiones he escrito acerca de temas que de algún modo expresan cómo el ser humano debería enfocarse en cambiar y desarrollarse de un modo mejor frente al mundo que le rodea. Cada día suceden hechos que me sorprenden y me hacen preguntarme si realmente estoy en el lugar correcto, si soy en realidad un ser humano o formo parte de un universo distante y desconocido. Aún me cuesta trabajo creer el nivel de violencia que ha alcanzado la sociedad por estos días.
Este es un comportamiento deliberado que puede provocar daños físicos o psíquicos al prójimo. La violencia puede ser emocional mediante ofensas o amenazas. Por eso la violencia puede causar tanto secuelas físicas como psicológicas.
La mayoría de los lectores pudiera pensar en los lamentables hechos de Texas, Estados Unidos, donde la adolescente de 14 años Dajerria Becton fue maltrata por el agente Eric Casebolt del departamento de Policía de McKinney, quien inmovilizó a la joven frente a un grupo de personas por el simple hecho de tomar un baño en una piscina perteneciente a un barrio principalmente habitado por blancos. Algo no está bien en esta noticia. ¡En el año 2015 una adolescente maltratada por ser negra! Una muestra totalmente irrefutable de nuestra involución, al menos en personas como Casebolt que utilizan la violencia desmedida.
Freddie Gray, un joven afroamericano de Maryland, EE.UU. es otra de las víctimas, solo que en su caso no sobrevivió a la brutalidad de seis policías de Baltimore, producto de una lesión grave durante su traslado una semana antes en un vehículo policial sin cinturón de seguridad y con las manos y pies esposados. Según la investigación y la autopsia, Gray murió de una «herida que fue fatal para él cuando no usaba cinturón de seguridad en la van de la policía donde fue subido» y que paró tres veces, detalló la fiscal de Maryland, Marilyn Mosby, en una conferencia de prensa.
Mahatma Gandhi, uno de los máximos exponentes de la no-violencia y del pacifismo, reconocía que no existe ninguna persona completamente libre de violencia, ya que esta es una característica innata de los seres humanos.
La Policía estadounidense ha disparado y matado al menos 385 personas en lo que va de año, lo que supone la muerte de más de dos personas al día, según un análisis realizado por el diario The Washington Post. El diario ha resaltado que esta cifra supone el doble de muertes por disparos que las recogidas en las estadísticas oficiales del Gobierno durante la última década, un número que las propias autoridades reconocen como incompleto.
Todo hecho que implique una situación violenta puede incluirse en esta interminable lista en la que, por supuesto, no dejará de incluirse otros más cada minuto que pase. La pésima actuación del cuerpo policial de Estados Unidos no es la única ventana al doloroso «mundo de la violencia». Objetivamente hablando, no puede existir una sociedad desarrollada que esté regida por conductas intimidantes, al menos no la concibo así.
En Cuba, por ejemplo, no es común encontrar a alguien con armas de fuego en las calles. Eso es algo que va a favor de nuestro perdurable sistema social; sin embargo, no es menos cierto que siempre aparece un villano sin sentido que  destruye en segundos la felicidad de una familia solo porque sintió la necesidad de “pinchar” (apuñalear) a alguien. Este, aunque no es un problema de mayor escala, ha afectado a varias personas. Existen casos donde la inexperiencia, el mal humor o el alcohol han conducido a consecuencias fatales. El uso de armas blancas es prohibido por las autoridades cubanas. Para infortunio nuestro, alguien siempre se la ingenia para pasar por desapercibida una de estas armas. Personas que aprovechan nuestras fiestas populares para bañar las calles de sangre, los lugares recreativos, la oscuridad de la noche, la traición de pareja o el vuelco inesperado de un robo.
Lo triste de estos casos es como a veces son los jóvenes los afectados, porque tal vez son quienes desconocen los peligros y la verdadera naturaleza animal de los seres humanos. Nuestra Policía Nacional Revolucionaria, lejos de ser el reflejo de los Azules de Baltimore o Maryland, vela por nuestra seguridad así como nuestras leyes castigan a quienes cometen estos crímenes, pero ni aún así debemos sentirnos seguros del todo. Desde nuestro lugar no podemos dejar de luchar contra las pequeñas manifestaciones de violencia debido a que hoy puede ser un grito, más tarde un golpe en la cara, pero tal vez mañana esto se convierta en un duelo de vida o muerte donde uno siempre tendrá la mayor desventaja.
Considero una actuación cobarde la de aquellos que por querer transmitir el status de macho alfa lastime a un inocente o deje a un padre llorando por la pérdida de un hijo. Confío en las leyes de mi país, pero considero que la sociedad debe hacer más por salvar lo que tenemos y hemos construido con tanto sacrificio. Eduquemos a nuestros jóvenes a ser hombres y mujeres que sepan defenderse con las palabras y eviten la desagradable consecuencia de un acto tan bajo contra nuestro oponente. Seamos civilizados y vivamos en correspondencia con nuestra especie: es el razonamiento lo que nos diferencia del resto de los seres vivos.

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