Pánfilo y su monólogo del pan

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Aunque a muchos les parezca solo un tema para realzar el humor de la Isla, la situación es bastante cercana a la realidad.

Volvamos a través del tiempo a aquellas etapas de antaño cuando el hombre descubrió este valioso alimento, tal vez por accidente o por necesidad. En aquel entonces aún no pensaba en ultrajar su receta original y mucho menos dejar que este legado mutara en los tiempos venideros. Increíble es que a pesar de tener mejores condiciones industriales para mejorar la calidad del famosísimo pan cubano, cada vez nuestro paladar, lejos de deleitarse, renuncia de a poco a probarlo. Será necesario que un personaje humorístico tenga que hacer frente a dicha situación e incluso hacerle parte fundamental de su obra. Por supuesto, me refiero al personaje de Pánfilo, interpretado por el también conocido presentador de televisión Luis Silva.
Silva ha criticado desde su posición humorística las paupérrimas condiciones del alimento en cuestión. Es de entender que uno de los alimentos básicos para el ser humano en la mayoría del mundo cuente con al menos una digna presencia. Acaso la escasez de recursos es el causante principal de esta situación, o tal vez quienes lo elaboran se niegan a seguir el dicho: en casa de herrero cuchillo de palo, solo que en esta oportunidad el herrero se apodera de la mayor parte de los materiales para hacer los cuchillos.

La pésima elaboración del pan llega a todas las personas del país. En nuestra propia universidad cuántos no hemos percibido, primero el efecto de encogimiento y su dureza, o la frase célebre: hay croqueta pero solo con pan. El fenómeno es nacional. Hay quienes hasta carecen del servicio de venta de pan en su comunidad ya sea por el acceso o la lejanía. Para nosotros lo que hoy es pesadilla, es para ellos un sueño.

Otro de los aspectos de señalada importancia son los medios de transporte en los que se traslada el producto desde el lugar de elaboración hasta los diversos distribuidores. No me lo ha contado nadie, estos ojos han sufrido al ver carretones de pésima higiene con cajas de pan. Realmente quien ve esas escenas pierde hasta las ganas de consumirlo. La empresa de la Alimentaria será la encargada de velar por su calidad pero entonces ¿cómo queda la parte del transporte? ¿Sería prudente esperar que algún ser humano enfermase por ingerir un producto de calidad dudosa? Como cubanos, confiamos que las autoridades sanitarias como siempre velen por nuestra salud.

Solo queda esperar que la persistente crítica de nuestro amigo Pánfilo llegue a oídos pertinentes y, sobretodo, que no sean sordos al mensaje que lejos de tener un sentido destructivo pretende hacer su aporte en beneficio de la sociedad cubana.

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