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Por una cultura jurídica superior

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En el contexto actual que vivimos se hace necesaria la educación jurídica de los ciudadanos y especialmente de los jóvenes por el papel tan importante que desempeñan en nuestra sociedad como protagonistas de todas las luchas desarrolladas durante el proceso revolucionario cubano; combatiendo el delito, la corrupción e ilegalidades.
En este sentido, la sociedad asume el reto de formar ciudadanos responsables, con profundas convicciones jurídicas, comprometidos con la defensa del socialismo, siendo necesario elevar la cultura jurídica en el fortalecimiento de la conciencia jurídica mediante el conocimiento de los derechos, deberes y obligaciones frente al Estado y la sociedad. Asimismo las cuestiones fundamentales de las principales normativas reguladoras de la actividad profesional, y como ciudadanos en general, en la intransigencia ante las infracciones y la lucha contra ellas, además la educación en el respeto a las leyes, fortaleciéndose la legalidad socialista.
Debemos destacar que el concepto de legalidad no se puede confundir con el de legislación u ordenamiento jurídico. Pues, en muchas ocasiones se han calificado delitos o infracciones de la ley como violaciones de la legalidad, haciendo coincidir ambos conceptos.

Esa confusión está en la esencia del pensamiento normativista, la legalidad se expresa, a través de un determinado orden normativo jurídico, pero no se reduce al mismo ni se identifica con este.
La legalidad es un principio de la vida sociopolítica, un método de dirección de la sociedad como antes se refiere, y ese método o principio se realiza a través del cumplimiento de la ley.
La legalidad se quebranta, se erosiona o se fractura cuando el principio es abandonado, es decir cuando la sociedad empieza a ser regida de forma arbitraria, voluntarista y con criterios o métodos ajenos al imperio absoluto de la ley.
El principio de legalidad es un producto del Estado burgués, del llamado Estado de Derecho y para sus teóricos constituye una de sus garantías fundamentales, por proclamar el imperio de la ley.
La legalidad no es solo el cumplimiento de la Ley sino que es un principio de la vida socio política y un método de dirección estatal de la sociedad, consistente en la subordinación de todos los ciudadanos al imperio de la ley, la cual expresa patrones conductuales que, convertidos en ley, deben ser cumplidos estrictamente por el Estado, las organizaciones sociales, políticas y los ciudadanos. La cultura jurídica complementa la formación integral del profesional no especialista como parte del proceso formativo encaminado no solo a la preparación científica técnica, sino también a la formación de un ciudadano integral.

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