Por una Universidad XL

Por una universidad EXTRAGRANDE.

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La historia de la Universidad de Ciego de Ávila Máximo Gómez Báez (UNICA) es un cuento escrito a muchas manos. Desde el maestro que un día llegó a impartir su clase y luego de 20 años sigue allí, hasta quien pasó por sus aulas y, al recordarla, no puede evitar la añoranza; cada cual tendrá su propia versión. No obstante, todas apuntan hacia la misma definición: el lugar que los ayudó a crecer espiritual y profesionalmente.

No por gusto la Doctora en Ciencias Nancy de la Caridad García Sánchez la llama su casa, pues, a sus 70 años muy bien disimulados, todavía asume la docencia con el mismo entusiasmo de aquella muchachita que empezó cuando aquello apenas era “un grupito que soñaba en grande”. O los hay como el Doctor en Ciencias Yurisbel Gallardo Ballat, alguna vez estudiante y ahora decano de la Facultad de Ciencias Técnicas, a quien la pasión se le nota por encima de la ropa cuando desanda los pasillos de la que, en solo dos años, lo atrapó para siempre.

Profesora Nancy

 

DE AYER A HOY

Para el Doctor en Ciencias Albi Mujica Cervantes, director del Centro de Estudios Hidrotécnicos en la casa de altos estudios, pareciera que fue ayer cuando en 1978 lo trajeron desde la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad de Camagüey para enseñar en lo que sería el Instituto Superior Agrícola de Ciego de Ávila, “como centro que pretendía la formación de especialistas en ramas de la Agricultura por ser esta una actividad estratégica para el desarrollo del territorio”.

Sin embargo, para 1996 los horizontes se fueron ampliando, al punto que resultó necesario hablar de Universidad de Ciego de Ávila, título que mereció por los importantes resultados en la formación del profesional, la superación postgraduada, la investigación científica y la extensión universitaria; mas no sería hasta 2007 que quedaría aprobado el nombre que actualmente le identifica.

El curso escolar 2014-2015 trajo los aires de la “integración universitaria”, lo cual supuso un parteaguas en el quehacer del plantel, porque, como reconoce la Doctora en Ciencias Celín Pérez Najera, rectora de la UNICA, luego de fusionar la Universidad Pedagógica, las facultades de Ciencias Informáticas y de Cultura Física, con la ya existente, “la universidad avileña es una institución más fortalecida, que ha podido llegar a espacios antes inalcanzables y diversificar sus perfiles de formación”.

Desde entonces, dos sedes, la central y la Manuel Ascunce, agrupan 38 carreras que abarcan los perfiles de las Ciencias Agropecuarias, Económicas y Empresariales, Informáticas y Exactas, de la Cultura Física, Sociales y Humanísticas, Técnicas, y Pedagógicas. En 2016, luego del ajetreo que supone pasar por una Junta de Acreditación, tocó festejar con la noticia de que se convertían en Universidad Certificada, como evidencia de que andaban por el camino correcto, y la integración había sido uno de los pasos acertados en él.

Con un claustro de 911 docentes, donde la edad promedio no rebasa los 45 años y se conjugan perfectamente juventud y experiencia, según revela el Doctor en Ciencias Elmes Emelio Carballo Ramos, vicerrector de Calidad y Servicios Acedémicos, la superación es de las mayores prioridades, cuestión que en la actualidad permite hablar de 483 másteres en diferentes especialidades y 178 doctores en Ciencias, de ellos algunos que apenas superan los 30 años de edad.

Precisamente, esa excelencia en la composición del claustro, unida a la matrícula lograda en diferentes especialidades, favorecieron que, como explica la Doctora en Ciencias Nereyda Pérez Sánchez, vicerrectora docente, de las 10 posibles carreras a acreditar, cinco ostenten la condición de Certificadas y dos de Excelencia, y para 2019 se prevé acreditar las que aún quedan por hacerlo.

Estudiantes en la universidad

El empuje de la UNICA ha sabido trascender las dos sedes de la cabecera provincial conforme asegura el propio Carballo Ramos porque “hoy la universidad cubana no podría existir si no tiene presencia en los municipios”, y hasta allí también han llegado para “movilizar el conocimiento en aras de incidir en el desarrollo local”. De ello se encargan las nueve filiales universitarias con que cuenta la provincia y de las que han egresado más de 3 000 graduados, razón suficiente para que en dos oportunidades (2012 y 2018) la institución avileña se alzara con el Premio al Mayor Impacto al Desarrollo Local, pues no se equivoca el Vicerrector de Calidad y Desarrollo cuando dice que “calidad es, también, saber llegar a todas las personas que pueden acceder a la universidad”.

A CIENCIA CIERTA

Quien visita el Centro de Estudios Hidrotécnicos, perteneciente a la Facultad de Ciencias Técnicas, es incapaz de imaginar, en una primera impresión, que a tan pequeño local lleguen personas de todas las provincias en busca de superación. Pero basta conversar con quienes allí laboran, para comprender el secreto escondido detrás de los tantos másteres y doctores salidos del recinto.

Es que tiene la universidad avileña el privilegio de contar con 14 Programas de Formación Académica de Maestría, de los que siete se encuentran acreditados, entre ellos dos con categoría de Excelencia. Eso sin contar los cuatro Programas de Doctorado que, entre 2008 y el presente año, han visto formarse a 125 doctores en Ciencias, dentro de los que se encuentran 53 externos a la institución.

Como reafirma la Doctora en Ciencias Dayamí Fonte Marrero, vicerrectora de Posgrado e Investigación, la UNICA no solo forma profesionales, sino que potencia el desarrollo, al punto de contar con siete líneas de investigación priorizadas que responden a 94 proyectos enfocados en prioridades nacionales, propias de la institución y empresariales.

Entonces no resulta casual que, conforme precisa Fonte Marrero, aproximadamente el 80 por ciento de los alumnos de primero a quinto años estén vinculados a la investigación al integrar los grupos científicos estudiantiles. Y no se trata de investigar por investigar, porque al Centro de Bioplantas y a la Biofábrica, perteneciente a la Empresa de Semillas, ambos enclavados en el campus universitario, cada año llegan los estudiantes para apreciar cómo la ciencia hace producir al campo, en un trinomio perfecto que logra engranar academia, investigación y producción.

Cerca de 100 convenios nacionales e internacionales sustentan los resultados alcanzados en la investigación por la institución avileña que, durante estos años, ha logrado establecer relaciones de trabajo con universidades de América Latina y Europa en el empeño por conformar redes de colaboración que posibiliten el intercambio enriquecedor y la formación doctoral desde otras perspectivas.

La UNICA en sus 40

QUEDAN LAS HUELLAS

A Shanel Batte Leal, estudiante de segundo año en Cultura Física, la UNICA le regaló una segunda familia desde el momento en punto que decidió dar curso a su afición por el baile en el conjunto músico-danzario Telón Abierto. Desde entonces, mucho ha vivido en las giras con el grupo y eso, dice, es de las cosas que más extrañará de la universidad cuando se gradúe.

Grupo danzarioCortesía de la UNICA

Por su parte, Jorge Daniel Hernández Cabrera cursa el cuarto año de la Ingeniería Civil y también es un artista aficionado, solo que él prefiere la música, inclinación que ha debido compartir con sus responsabilidades en el Secretariado de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), lo que, reconoce, le ha “permitido ganar en integralidad porque la FEU tiene que ser muy activa y estar donde haga falta”.

Por eso Annier Sánchez Hurtado, presidente de la FEU en el plantel, no sabe por dónde empezar cuando tiene que nombrar las tantas actividades que han protagonizado “sus muchachos”. Entre el Contigente Universitario para la recuperación en Punta Alegre, la tarea Educando por Amor, en secundarias básicas y preuniversitarios, o el proyecto UNICA en la comunidad, con sus cinco años de labor sociocomunitaria, sería incapaz de decidirse por el más importante en los últimos tiempos.

Y es que como recalca la Rectora, “el empeño de los años por venir será formar profesionales cada vez más integrales” para lo que considera Nancy de la Caridad García Sánchez, una de las fundadoras, “no importa quién sea el rector(a) o los decanos, sino que exista la UNICA”, como sello que, a los 40 años, continúa marcando corazones.

Colaboración del Periódico Invasor.

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