En la Universidad de Ciego de Ávila Máximo Gómez Báez sentimos el alma de Martí que habita en el de nuestros niños.
Hoy, en la #UniversidadDeExcelencia no se respiró el aire habitual de aulas y teorías. Hoy se respiró patria, pureza y futuro. La celebración del natalicio de nuestro Héroe Nacional José Martí se vistió con el ropaje más tierno y esperanzador: la presencia de los niños de la Escuela Primaria Antonio (Ñico) López de la comunidad de “Modesto Reyes”.
El auditorio, testigo habitual de debates académicos, se transformó en un suelo fértil donde germinaron, una vez más, los personajes inmortales de la obra martiana. Por unos instantes, no fueron estudiantes universitarios quienes ocuparon las primeras filas, sino almas jóvenes que observaban, con una mezcla de nostalgia y admiración, el reflejo de su propia infancia y la semilla de la cubanía.
Ver a los niños, con sus trajes sencillos pero significativos, encarnar a Nené traviesa o al Niño de La Edad de Oro, al Pilar de “Los Zapaticos de Rosa” o “La muñeca negra”, fue un recordatorio estremecedor. Recordamos que Martí no es solo el Apóstol, el héroe de bronce; es, ante todo, el amigo de los niños, el que les escribió con el amor más puro, el que creyó en ellos como la “esperanza del mundo”.
Cada gesto, cada palabra llena de convicción que salía de sus bocas, era un hilo más en el tejido de la tradición. En sus ojos brillaba la curiosidad de “Meñique” y en su porte, la dignidad que Martí tanto predicó. Fue como si el Maestro, desde su eternidad, estuviera viendo con aprobación cómo su legado no se guarda en urnas, sino que se siembra, se actúa y se vive en las nuevas generaciones.
Para la comunidad universitaria, fue una lección profunda. En medio de la complejidad de nuestros estudios y desafíos, esos niños nos trajeron la esencia: la sencillez de la verdad, la fuerza de la bondad y la convicción de que la lucha por un mundo mejor comienza por educar el .
No solo conmemoramos un nacimiento. Celebramos que la semilla sigue viva. Que en #CiegodeÁvila, en una universidad y desde una escuela primaria, el ideario de Martí no es pasado, es presente vivo, encarnado en risas infantiles, en versos recitados con fervor y en la mirada de quienes serán, sin duda, los continuadores de su obra.
Que vivan los niños que lo representan.
Que viva Martí en ellos.
Que viva #Cuba .


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