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La UNICA rinde homenaje eterno a un pilar de la investigación avileña

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Desde la Universidad de Ciego de Ávila Máximo Gómez Báez un abrazo eterno para el Dr. C. Raúl Mariño Muñoz🥲
Hay despedidas que duelen en el alma, y esta es una de ellas. Quienes compartimos con el Dr. C. Raúl Mariño Muñoz en la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, hoy nos reunimos con la pluma y el recuerdo para rendirle el último y más sincero homenaje a un colega, a un maestro, a un avileño consagrado a la educación superior.
No es un adiós cualquiera. Es ese silencio que se instala en los pasillos de nuestra #unica cuando falta una voz que orientaba, un gesto que alentaba, una mirada que sabía de ciencia y de paciencia. Raúl no solo ocupó un cargo; fue columna visible de nuestra institución, de esta casa de altos estudios que lo vio crecer como investigador y como hombre.
Quienes lo tratamos en el día a día del postgrado, en las interminables jornadas de evaluación de proyectos, en las discusiones sobre el futuro de la investigación avileña y cubana, sabemos que llevaba consigo algo más que títulos y grados. Llevaba la certeza de que la educación superior no se edifica con decretos, sino con el ejemplo. Y él fue ejemplo: riguroso sin soberbia, exigente sin injusticia, callado en el trabajo pero elocuente en los resultados.
Sus manos, aquellas que firmaron dictámenes y guiaron tesis, hoy reposan. Pero su legado sigue vivo en cada estudiante de doctorado que orientó, en cada investigación que impulsó desde la Vicerrectoría, en cada política de ciencia que ayudó a construir para el desarrollo de Ciego de Ávila y del país. Raúl Mariño Muñoz fue un arquitecto silencioso del conocimiento, y su obra está presente en las aulas, los laboratorios y las publicaciones que nos precederán.
La tristeza nos embarga, no por falta de esperanza, sino por exceso de cariño. Nos duele su partida física porque sabemos que el calor de su presencia ya no recorrerá los pasillos de la Universidad de Ciego de Ávila. Pero también nos reconforta saber que vivió con entrega absoluta, que no dejó tarea a medias, que cada consejo suyo fue un ladrillo más en esta universidad que tanto amó.
Hoy, colega y amigo, te decimos adiós con la gratitud de quienes aprendimos de tu sapiencia y tu humildad. El postgrado universitario avileño tiene una deuda contigo, y nosotros, los que quedamos, juramos honrarla continuando tu obra.
Su legado estará en cada tesis defendida, en cada proyecto aprobado, en cada joven investigador que forme a otros, ahí estarás tú. Porque los únicos que mueren del todo son aquellos a quienes se les olvida. Y a ti, Raúl, jamás te olvidaremos💚

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