Desde la Universidad de Ciego de Ávila Máximo Gómez Báez una crónica para nuestro Héroe Nacional José Martí
Cada personaje es un amigo íntimo, un espejo donde el niño se reconoce y un faro hacia donde quiere llegar. Se hacen suyos porque en ellos no hay sermones, hay ejemplos. No hay lecciones distantes, hay aventuras cercanas. A través del Príncipe Enano o de la Muñeca Negra, nuestros niños aprenden, sin que se lo digan, sobre la justicia, la igualdad y la dignidad. Es la magia quieta de tu obra: formar sin adoctrinar, elevar sin imponer.
Por eso, cuando un niño en Cuba hojea sus páginas, no está leyendo un libro antiguo. Está reencontrándose. Está abrazando a Pilar, está viajando con el niño japonés, está sintiendo el vuelo del camarón encantado. Y en ese acto, se hace más cubano, más humano, más dueño de un futuro que, gracias a ti, sabe a bondad, a libertad y a oro verdadero.
Tu obra vive, Martí, porque se ha convertido en el alma misma de nuestra infancia. Es el latido compartido, el sueño colectivo, el jardín inmortal donde sigue floreciendo, pura y eterna, la esperanza de la Isla.
Con la emoción de quien ve viva tu semilla,
Para los niños cubanos de ayer,hoy y siempre.


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