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Educación Superior en Cuba: Innovación y creatividad en la gestión de la ciencia

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Autoridades del Ministerio de Educación Superior y de varias universidades comparecieron este miércoles en la Mesa Redonda para informar sobre los resultados de las nuevas formas de gestión de la ciencia en la enseñanza superior a través de Parques Científicos Tecnológicos, Fundaciones y Empresas de Interfaz.

Al intervenir en el programa televisivo, Alicia Alonso Becerra, viceministra de Educación Superior, refirió que el vínculo de la Educación Superior con las empresas de producción y servicio no obedece solamente a estás formas organizativas, sino que desde el propio surgimiento de la universidad cubana se ha vinculado con la sociedad y la economía.

“En el proyecto estratégico del MES tenemos un objetivo que plantea fortalecer el vínculo de la Educación Superior con las empresas de producción de bienes y servicios, extendiendo formas organizativas que incentiven la aplicación de los resultados de la ciencia, la tecnología y la innovación, con impacto en los sectores estratégicos para el desarrollo”, aseguró la vicetitular del ramo.

En este sentido, dijo que este vínculo entre la universidad y las empresas está relacionado y tributa al sistema de gestión de gobierno basado en la ciencia.

Según la directiva, este vínculo tiene un impacto con cada uno de los elementos fundamentos de este sistema de gobierno, que han abierto espacios importantes en las universidades, centros de investigación y su relación con el sector empresarial.

Alonso Becerra aclaró que el proceso de tecnología e innovación tiene una importancia en el vínculo de la universidad con las empresas de producción y servicio. “Hemos definido en nuestro proyecto estratégico indicadores y metas en todos los procesos que tributan al cumplimiento de los objetivos de trabajo, incluyendo el pregrado y el posgrado”.

Según la viceministra, si se señalan los resultados alcanzados en el 2021, se puede advertir que, en el proceso de pregrado, tuvimos más de 32 000 estudiantes vinculados a sectores estratégicos de la economía, en sus prácticas profesionales o proyectos de curso vinculados a la solución de problemas reales de la producción de bienes y servicios. También se desarrollaron 858 proyectos de innovación vinculados a esos sectores estratégicos.

“Hemos tratado de vincular el proceso de internacionalización con sectores estratégicos como la producción de alimentos, las telecomunicaciones y la industria farmacéutica, y tenemos proyectos internacionales con universidades. El año pasado desarrollamos 119 proyectos que tributan a estos sectores«, dijo la titular.

Además, explicó que las tres formas organizativas para fortalecer el vínculo universidad-empresa (parques científicos y tecnológicos, empresas de ciencia y tecnología de interfaz y fundación como institución sin fines de lucro) funcionan como interfaz entre las universidades y entidades de ciencia, tecnología e innovación con las de producción y de servicios. Asimismo, incentivan la aplicación de los resultados de la ciencia y la innovación.

Dos normas jurídicas que avalan lo que está ocurriendo en ese campo en el país: el Decreto 363/2019, para los parques científico-tecnológicos y las empresas de interfaz, y el Decreto 23/2020, sobre la Fundación de la Universidad de La Habana como institución sin fines de lucro para la gestión de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Sobre estas formas organizativas, la viceministra destacó que las empresas y los parques son sociedades mercantiles cubanas en su totalidad, a diferencia de la Fundación, que no es una sociedad mercantil.

«Existen universidades accionistas de los parques tecnológicos. No con el 100% de las acciones, pero son accionistas a fin de cuentas. Y en el caso de las empresas de interfaz, la totalidad de las acciones corresponden a universidades, lo cual es novedoso, pues hasta el surgimiento del Parque Científico-Tecnológico de La Habana, en la UCI, no había en Cuba ninguna unidad presupuestada que fuera accionista de sociedades mercantiles», señaló Alonso Becerra.

Al decir de la viceministra, una de las más importantes fortalezas de la nueva forma organizativa es que utiliza el potencial científico de la educación superior. Además, estimula el flujo de conocimiento y tecnología entre universidades, instituciones de investigación, empresas y mercados.

¿Qué nuevas formas organizativas ya están funcionando?

El primero en fundarse, en enero de 2020, fue el Parque Científico-Tecnológico de La Habana, enclavado en la UCI (casa de altos estudios que posee el 49% de las acciones de la forma organizativa). Además, desde noviembre de 2020 se encuentra en funcionamiento del Parque Tecnológico de Matanzas, enclavado en su universidad Camilo Cienfuegos (que posee el 25% de las acciones). «Lo más significativo es que ambos parques radican en instituciones universitarias, lo cual ocurre con frecuencia en el mundo», resaltó Alonso Becerra.

Luego se constituyeron dos sociedades mercantiles de interfaz: la de la Universidad Central de las Villas Marta Abreu (donde los accionistas son la UCLV, con el 95% de las acciones, y la Cujae, con el 5%) y la de la Cujae (donde las acciones corresponden a la Cujae en un 95% y a la UCLV en un 5%), ambas fundadas en agosto de 2020.

Más tarde surgió la Fundación de la Universidad de La Habana, el 6 de marzo de 2021.

Para 2022: ampliar estas formas organizativas en todo el país

En enero de 2022 se constituyó la Sociedad de Interfaz del Complejo Científico-Docente de Mayabeque, integrada por la Universidad Agraria de La Habana, el Instituto de Ciencia Animal, el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas y el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria. «Esta organización tiene gran importancia en el área de la producción de alimentos, que es un sector estratégico para el país», señaló Alonso Becerra.

También en enero de este año se constituyó una MYPIME en Pinar del Río, que tiene como característica que su único socio es la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca e, igualmente, servirá para la transferencia de tecnología, conocimiento y servicios de la universidad al sector productivo.

«Hay tres sociedades mercantiles más que ya fueron aprobadas por el Ministerio de Economía y Planificación. Hasta ahora, las constituidas se ubican en la región centro-occidental. Pero para 2022 hemos dado prioridad a las empresas de interfaz de la región oriental», indicó la viceministra.

Las ya aprobadas corresponden a una sociedad mercantil de ciencia y tecnología de interfaz en la Universidad de Oriente (con el 85% de las acciones en manos de la Universidad de Oriente y el 15% de la Universidad de Guantánamo). También se autorizó una sociedad de ese tipo en la Universidad de Holguín (donde los accionistas serán la Universidad de Holguín, con el 80% de las acciones y la Universidad de Moa, con el 20%) y otra en la Universidad de Camagüey (que contará con un 80% de las acciones de la Universidad de Camagüey y un 20% de la Universidad de Ciego de Ávila).

Sociedades de Interfaz de Ciencia y Tecnología

Danae Piqueiras Otero, presidenta de la Sociedad de Interfaz de Ciencia y Tecnología de la Cujae mencionó que en el caso de las tres sociedades de interfaz de ciencia y tecnología que están funcionando, tienen entre su objeto social gestionar proyectos asociados a programas (demandados por el sector productivo y de servicios), gestionar la comercialización de los servicios y productos de la ciencia, de los servicios académicos, así como la promoción, organización y realización de eventos científicos. Todo ello en consonancia con los ejes estratégicos de desarrollo del país.

Como fortaleza, Piqueiras Otero destaca la excelencia en la transferencia de tecnologías, consultorías y asesorías y la comercialización de productos de  investigación, como interfaz entre las universidades y ECTI con el sector productivo y de servicios, con la participación de personas muy calificadas y comprometidas con la ciencia y la innovación.

«La empresa es una suerte de mediadora entre las necesidades del cliente y las soluciones. Por tanto, se encarga de gestionar la conformación de cada producto para satisfacer las demandas», afirmó la especialista.

Además, valorando los resultados de las sociedades de interfaz, comentó que se incrementaron las relaciones con el sector productivo y de servicios, se ha logrado cierto vínculo de los estudiantes con los proyectos (que debe seguir profundizándose) y se han podido transferir fondos a las universidades para la gestión y crecimiento de la ciencia.

Entre los clientes de la empresa destacan entidades como Etecsa, Biocubafarma, la Unión Eléctrica, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, entre otros. «Lo más importante es que este sea un proyecto sostenible en el tiempo, para lo cual es vital crear alianzas con otras instituciones», enfatizó la especialista.

Experiencias de la Fundación para la Innovación y el Desarrollo de la Universidad de La Habana

«La fundación, al igual que la empresa y el parque científico, es un agente intermediario del sistema de innovación en Cuba, cuya misión es articular y movilizar las capacidades científicas y tecnológicas de la Universidad de La Habana (en alianza con otras instituciones) para elevar el impacto del conocimiento en la economía y la sociedad«. Así lo explicó Vilma Hidalgo De los Santos, directora general de la Fundación de la Universidad de La Habana.

También señaló que esta nueva forma de organización fue un diseño propuesto por la Universidad de La Habana, teniendo en cuenta que es una entidad multidisciplinaria y menos tecnológica. Como atractivo, cuenta con un sistema de incentivos que benefician a las instituciones que se involucran y a las personas que participan en el proceso de innovación.

«Captamos financiación de fuentes nacionales o internacionales y distribuimos esos fondos en cuatro destinos: el social, el de remuneración, los fondos para apoyar formación doctoral y el encargado de cubrir los costos de la organización«, señaló la directora general, quien también explicó que no se centran en la comercialización, sino en otros aspectos como fomentar espacios de interacción entre las áreas universitarias, empresas y organizaciones; identificar oportunidades; crear grupos multidisciplinarios para responder a los problemas; etc.

Además, la fundación ha apoyado a los equipos en la gestión y financiamiento de proyectos, los ha asesorado en materia jurídica, de propiedad intelectual, en temas de comunicación, y pone a su disposición una red de contactos en aras de promover cultura de innovación y capacitación.

Actualmente participa en 15 proyectos de programas nacionales y tiene 59 contratos con la industria. Entre los más importantes proyectos destacan los relacionados con la industria farmacéutica, la biomedicina, la transición energética, la transformación digital, la seguridad alimentaria, las ciencias sociales y las ciencias económicas.

«Pretendemos convertirnos en un agente fundamental que contribuya al desarrollo sostenible de nuestro país, y para ello contamos con un grupo multidisciplinario y muy comprometido», destacó Vilma Hidalgo De los Santos.

Tomado de cubadebate.cu

 

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