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Homenaje al eterno Guerrillero: El Ché y el deporte.

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La semana anterior en esta sección del Periódico “el Generalísimo”, se publicó lo referente al Ché y el béisbol, aspectos que considerábamos poco conocido de su vida. Hoy, dándole continuidad a ese homenaje permanente que se le debe tener a su memoria y legado; se abordará lo relacionado a dos actividades deportivas desarrolladas por él, más conocidas y divulgadas, como lo son el ajedrez y el fútbol.

El ajedrez era el deporte favorito, por ello en 1939 participa como espectador en la Olimpíada de Buenos Aires y conoce al campeón del oro en esa lid, el cubano José Raúl Capablanca (1888-1942), de 51 años. Desde los inicios en las actividades revolucionarias en México practicaba el ajedrez, encontrando rivales como el comandante Alberto Bayo, quien entrenaba a los expedicionarios del Granma. Cuentan que en la Sierra Maestra llevaba siempre un pequeño juego con piezas rústicas y en los ratos de ocio jugaba ajedrez.

Al triunfo de la Revolución en 1959 el Che impulsa la práctica masiva del juego ciencia, especialmente entre niños y jóvenes, coincidió con el genial José R. Capablanca, quien expresó: «El ajedrez debería formar parte del programa escolar de todos los países».

El entusiasmo del comandante Guevara por el ajedrez era tan grande que lo lleva a inscribirse en torneos de clasificación del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, INDER, jugando desde la base hasta la obtención de la primera categoría, viéndose imposibilitado de continuar en la siguiente fase por imperativos de un viaje al exterior.

Participa en competencias por equipos interestatales contra el antiguo Ministerio de Hacienda, de Relaciones Exteriores, embajada soviética, Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), Cuerpo de Artillería y la antigua CMQ de la Televisión Cubana entre otros.

El estilo de juego del Che era intuitivo, nada de rebuscamientos teóricos, ni apegado a los libros de apertura, prefería el juego táctico, basado en movimientos activos, audaces, pero claros, sobre base firme, le gustaba el juego de ataque al juego posicional. En el tablero de ajedrez al igual que en la vida, sostuvo siempre una lucha firme y sostenida por la victoria. Para el guerrillero «el ajedrez es un educador del raciocinio» pues define los valores de análisis, concentración y autocontrol que caracteriza muchas veces el carácter de todo aquel que lo juega o práctica. Fue el precursor de los certámenes Capablanca In Memoriam y siempre la imagen y la acción del Che estaban presentes ya sea como fiel aficionado o activista.

Principales resultados ajedrecísticos

Entre los principales logros ajedrecísticos del Che se encuentran:

  • Simultánea en junio de 1963, juega con el Maestro Internacional Eleazar Jiménez, quedando tablas.
  • Obtención del subcampeonato en el torneo del Ministerio de Industrias, celebrado en Junio – Agosto de 1963, con 24 partidas jugadas, 20 ganadas, 2 tablas y 2 perdidas con un total de 21 puntos.
  • Torneo formación de equipos del Ministerio de Industrias del 18 de noviembre al 16 de diciembre de 1963. Sistema suizo. Queda en segundo lugar con 10 partidas jugadas de ellas 7 ganadas y 3 tablas, acumulando 8,5 puntos.
  • Se enfrentó en simultáneas a grandes ajedrecistas entre los que se destacan los Grandes Maestros (GM): Mijail Tal, Víctor Korchonoi, Miroslav Filip. y Miguel Najdorf, al Maestro Internacional (MI) Eleazar Jiménez y al Maestro Nacional Rogelio Ortega al cual venció.
  • En el año 1964 clasifica en los torneos de tercera y segunda categoría del INDER.
  • El periodista italiano Gianni Miná, preguntó en una ocasión al líder de la Revolución Cubana Fidel Castro sobre las partidas jugadas con el Che y el comandante en jefe contestó: «Bueno, el Che sabía más que yo porque realmente él había estudiado algo del ajedrez y yo jugaba más bien por intuición. Era un poco guerrillero y algunas partidas se las gané, pero él ganaba la mayor parte de las veces porque sabía más ajedrez que yo y realmente le gustaba el ajedrez».

Reconocimiento post mortem. Para el INDER y el Instituto Latinoamericano de Ajedrez (ISLA) es imposible pasar por alto el trabajo realizado por el Che en la masificación y desarrollo del ajedrez en Cuba, por ello le fue otorgado el excelentísimo título de Caballero de la FIDE en el 2009.

Che y el fútbol

Como argentino, el fútbol fue otra gran pasión, cada vez que se le presentaba la ocasión hablaba de los valores de este deporte como actividad aglutinadora y combativa.

Su existencia como jugador resultó acotada. El límite previsible fue el asma. Igualmente, ratificando su determinación de andar contra más de una lógica, siempre realizó todo lo posible para que la respiración complicada no lo dejara fuera de la cancha. Un poco por decisión y otro poco por necedad, fue Portero, el puesto que menos movilidad le exigía y con el que tenía el inhalador a menor distancia. Quienes evocaron sus actuaciones destacaron que lo que más le gustaba era revolcarse por el suelo.

Era un arquero gritón, preocupado por dominar con su voz los oídos de sus defensores. En la pequeña ciudad de Alta Gracia (en la provincia argentina de Córdoba) a uno de sus equipos lo bautizó «Aquí te Paramos el Carro». Cuando creció un poco, se integró a un equipo del pueblo cordobés de Bouer. Allí tenía una función adicional al cuidado del arco. Ocasionalmente, se le asignaba la persecución personal del mejor futbolista adversario. No era un virtuoso, pero sí muy tenaz, poseía mucha fuerza y una capacidad de concentración extraordinaria. Marcar al rival más difícil no le permitía lucirse, pero era una ayuda para su equipo. Por entonces, estaba dispuesto a subordinar su papel personal a la necesidad colectiva, nunca abandonó esa tendencia.

Se lamentaba de que en Cuba el fútbol no despertara el mismo interés y entusiasmo que otras disciplinas como el béisbol, por lo que trató de difundirlo y desarrollarlo. Tanto fue lo que luchó, que en 1962 logró que el famoso equipo brasileño Botafogo visitara La Habana.

Alberto Granado (1922-2011) ―amigo personal del Che y compañero de ruta en los viajes― lo confirmó en varias oportunidades: «Ernesto siempre fue hincha de Central». Fuser, uno de los tantos apodos que tenía el Che y como le decían los amigos cariñosamente, era centralista por dos razones, según Granado: una porque nació en Rosario y dos, «porque Ernesto era hincha del Chueco García, el Poeta de la Zurda, un wing izquierdo muy bueno que después pasó a Racing, mi equipo».

Hoy, en el Museo del Che de La Habana, descansa la camiseta de Rosario Central (azul y oro listada verticalmente).

Por: Armenio Pérez López.

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