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La Educomunicación: un destino para una nueva sociedad

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La historia de la educación y la pedagogía ha tenido diversas transformaciones a lo largo de los siglos. Poder que el conocimiento haga parte de la vida de una persona y determine a una sociedad ha sido el mayor enfoque que pretende tener la educación, independiente del modo en que se proyectan dichos saberes.

Sin embargo, hoy en día, ha nacido un nuevo modelo que está revolucionando todo el sector de la educación, en tanto eleva el concepto de lo funcional y el conocimiento en sí, para que su impacto sea mucho más positivo, tanto en el mismo alumno como en el maestro. Este modelo ha sido bautizado como educomunicación.

Este tipo de pedagogía hoy en día se ha convertido en un modelo muy interesante. Y teniendo en cuenta las tecnologías actuales y el modo en que los alumnos pueden acceder a la información, su razón pasó a convertirse en algo imprescindible y casi que involuntario dentro del sistema educativo.

La educomunicación supone un dialogo, una comunicación constante entre los alumnos, el maestro y la realidad social. He ahí la razón de su nombre.

La educación del oprimido

Para entender a fondo lo que representa la educomunicación, hay que recordar que la enseñanza de la Antigüedad, la misma que se prolongó hasta el Medioevo, tenía como razón de ser educar en el campo de los oficios, de modo que el panadero y el carpintero, entre otros, pudieran ejercer su saber para ganarse la vida y aportar a todo un sistema económico.

Este modelo, ha permanecido durante mucho tiempo en la consciencia colectiva y hasta el sol de hoy son muchos los pedagogos que mantienen una crítica abierta sobre lo que esto representa a la sociedad. El educador brasileño Paulo Freire cataloga a este tipo de transmisión pedagógica  como una Educación enfocada en el contenido, también conocida como la Pedagogía del Oprimido.

Su estructura busca que el conocimiento sea asimilado sin que se produzca ningún tipo de cuestionamiento. En este modelo, el profesor tiene la última palabra, lo que este diga se considera como verdad y el alumno acude a la memorización para sentirse funcional.

Qué suponen la educomunicación  vs los modelos anteriores

La educomunicación hace una ruptura total con los dos modelos anteriores, al crear un ambiente de estudio donde sí existe una comunicación entre el emisor y el receptor. En los modelos anteriores el emisor es el maestro, quien aprueba que el conocimiento sí haya sido asimilado mediante el examen.

En la educomunicación, el mismo maestro también hace parte del aprendizaje, en tanto existe una retroalimentación frente a los conceptos que obtiene el alumno, ya sea por su propia cuenta a través de la investigación, o bien, mediante contenidos ofrecidos por el maestro.

La figura del maestro deja de ser el referente exclusivo de lo que es la asimilación de los conceptos y de ese modo “se aprende de verdad lo que se vive, lo que se recrea, lo que se reinventa y no lo que simplemente se lee y se escucha. Sólo hay un verdadero aprendizaje […] cuando hay autogestión de los educandos” (Kaplún, 1998, pág 51).

Con este modelo “se pone énfasis en la transformación de la persona y las comunidades, en la interacción dialéctica entre las personas y su realidad, en el desarrollo de sus capacidades intelectuales y de su conciencia social”(Kaplún, 1998, pág 19).

La educomunicación y el siglo XXI

Precisamente, en una era donde las tecnologías se posicionan en el mundo, donde las posibilidades de tener contacto con otras culturas es cada vez más fácil, la educomunicación tiene una enorme responsabilidad: contextualizar la interculturalidad, para que surja la formación de un criterio mucho más abierto.

La educomunicación coloca entonces a los alumnos y al maestro en un compartir constante de saberes, dejando que el conocimiento sea mucho más flexible de asimilar y que permita tener un impacto en el modo de participar en la sociedad.

De ese modo el aprendizaje deja de ser autómata y enfocado simplemente a la memorización: su razón de ser es la de darle un nuevo rumbo a la sociedad, para que esta tenga una visión más crítica, integradora y realmente educada: comprometida con la identidad de cada persona.

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