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¿Porque comenzó a fumar?

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Psicólogo: Buenos día como se siente hoy

Paciente: La verdad un poco mejor.

Psicólogo: Se siente preparada para contarme porque comenzó a fumar? Y que conseejo le daría a los demás que no fuman.

Paciente: Una vez me preguntaron porque fumaba? Y no supe que contestar porque no tengo claro el momento exacto en el que decidí comenzar a hacerlo. Sé que era muy joven, que el día estaba nublado y todos mis amigos también fumaban , recuerdo que no me gustaba mucho el sabor amargo del cigarrillo y que el humo me hacía toser mucho sobretodo en las noches, que tenía que llegar a casa masticando chicle y que debía lavarme la boca y las manos siempre antes de entrar al aula o llegar a mi hogar, también recuerdo que un día tuve que robarle a mi madre el dinero para comprar una caja de cigarrillos que eran muy caros y que ni siquiera me gustaban pero eran los que estaban de moda y tenía que estar igual que todos o se reirían de mí en la escuela .

También sé que un día en una fiesta no tenía muchas ganas de beber ni de fumar; me habían regalado un perfume muy rico y no quería estropear su aroma con el del humo del tabaco pero mi amiga Jaqueline insistió en que me vería más cool y que así estaría a la moda, entonces luego más tarde me arrepentí; cuando conocí a Manolo, un muchacho alto, fuerte de ultimo año que siempre me llamó la atención, recuerdo que me lo presentaron y conversamos mucho , nos tomamos de la mano y comenzamos a caminar el me llevaría a mi casa, entonces recordé a mi amiga y saque un cigarro, de los caros e intenté comenzar a fumarlo para ser más hermosa y elegante y parecer mayor entonces recuerdo que mi amor se detuvo  me soltó el brazo y asombrado me dijo Que si yo fumaba. No supe qué responder era obvio que lo hacía más a menudo de lo que pensaba de un tiempo para acá,

Entonces el respondió la pregunta: me dijo que no le gustaban las mujeres fumadoras que siempre olían humo y eso no era lo que él deseaba para su vida.

Luego se fue y con él mis ilusiones se desvanecieron como el cigarrillo que tiré muy lejos de mí.

Otro día fuimos de excursión y no pude terminar de subir aquella montaña tan bonita que siempre miraba desde mi ventana, me faltaba el aliento y sentía mi pecho apretado.

En clases de educación física no rendía lo suficiente, ni en natación.

Entonces no recuerdo porque rayos comencé a fumar si ni siquiera me gustaba hoy ya llevo más de tres semanas que no fumo aunque me encantaría tener algo en mi boca por lo que ando con alternativas, a la mano traigo un caramelo o goma de mascar o mitigo mis ansias con otras ideas, me voy de paseo, leo un buen libro me tomo un buen café o salgo con mis amigos, los cuales aún fuman y no piensan dejarlo pero a estas alturas de mi vida la verdad no me interesa ser más cool. Ellos aplauden mi fuerza de voluntad y quisieran también dejarlo ya que con lo caro que cuestan los cigarros el dinero no les alcanza para nada y además se sienten cansados pero hay un poder como invisible que les impide dejar de hacerlo.

Mi consejo es que ni siquiera empiecen ya que lo que puede ser por un capricho, por una moda, o por el simple hecho de ser algo realmente placentero o adictivo, con el tiempo se vuelve una muleta, un castigo, un estorbo, y lo que fue un juego se sube a tu espalda como un demonio que se chupa tu economía y sobretodo tu vida.

 Colaboración a través de: Yaenish Gutierrez Garces

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