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Mejor legado:la juventud cubana. Homenaje en sus 96, Fidel por siempre

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¿Qué piensan los jóvenes de la Cuba actual sobre Fidel?

¿Existe conexión entre las generaciones de hoy y el legado del líder histórico de la Revolución Cubana? ¿Qué virtudes de Fidel llaman la atención?  A pesar de que desde 2006 Fidel comenzó su retiro formal de la vida política, continúa siendo un referente indiscutible para la nación. En el aniversario 96 de su natalicio, compartimos las opiniones de tres jóvenes sobre su figura.

Yeney Valido Andrés, estudiante de cuarto año de Derecho de la Universidad de La Habana. Fidel es graduado de Derecho, así que toda mi etapa estudiantil ha estado marcada por su impronta. Si tengo que seleccionar algo que trasciende a mí, sería su justicia y su capacidad de sacrificio.

Como valor, resalto su dignidad, que, según mandata nuestra Constitución, es el valor supremo. Dentro de sus cualidades, destaca su alegría, pues a veces en los peores momentos deslumbraba con su sonrisa. Es importante que las actuales generaciones conozcan bien su pensamiento. Fidel expresó que antes de ser marxista era martiano, por lo que su pensamiento tiene por guía a las figuras de Martí, Marx y Engels. De ellos y otros pensadores tomó lo mejor y puso esas enseñanzas en función del mejoramiento social.

Gabriela Sánchez, periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana. A Fidel lo conocen las generaciones más jóvenes de Cuba, incluso los niños. La historia de la Revolución y del país mismo no puede pasar por alto su pensamiento, sus valores, ni sus logros. Es por eso que no solo su legado nos llega desde las escuelas y los medios, sino desde las familias, los barrios, la cotidianidad…

Esa visión de hombre grande, de respeto, que nos llega de las imágenes en la Plaza, desde la infancia, se hace más holística cuando la vida adulta te demuestra cuánto de ese pensamiento trasciende y urge para la época contemporánea.  Efectivamente, el legado de Fidel es necesario para la Cuba de hoy y de todos los tiempos. Era no sólo un gran político, era un orador y comunicador por excelencia. También un humanista, un hombre de pueblo, y esta última creo que era su mayor grandeza. Admirables son su humildad, sencillez y cercanía. No todo líder tiene la capacidad de desprenderse de los elitismos que muchas veces impone esa posición.

Josué Benavides Esteva, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales de la Universidad de La Habana. Mi madre me llevaba a ver a Fidel desde muy pequeño. Lo veía en la Mesa Redonda, sin quererlo porque con siete años uno lo que quería era ver los muñes. Mi familia me hablaba de él con mucha pasión. Entonces desde antes de su retirada ya iba forjando mi conciencia política. ¿Qué significa esto? Pues decantarme por los pobres, por los derechos básicos, la guapería contra el invasor, por otros países hermanos como Venezuela o Bolivia.

Es cierto que yo no viví los “grandes momentos” de Fidel; pero él era hasta un minuto antes de ir a la tumba lo más subversivo que había en toda Cuba. A mí de Fidel me llega, antes que sus análisis profundos, su sensibilidad por los más pobres, su preocupación constante y su valentía para denunciar lo que debía ser denunciado, dentro y fuera.

Fue una gran personalidad, pero no precisamente por ser muy inteligente o hábil para la política. Eso, sin dudas, son atributos valiosísimos, pero su grandeza estriba en su radicalidad, en el tener claro desde el inicio el objetivo, generar insurgencia en todo momento y dirigir la revolución renunciando a todo tipo de privilegios que le tenía preparado el sistema social.

«Fidel nos enseñó a soñar lo imposible, a sentir el dolor ajeno como nuestro, a amar la libertad y defenderla al precio que sea necesario», dijo la joven Yadirys Echenique a cargo de las palabras centrales de la actividad, realizada a propósito del 96 aniversario del Comandante.

Lo que más admiro de Fidel es la esperanza. Su alegría y esperanza eran un motor de lucha. Sin alegría no se puede vencer, y sin confiar en el pueblo, que es la fuente de la esperanza, tampoco se vence. La guapería de Fidel también es muy propia de Cuba, sin esa no se le gana a los norteamericanos.
Cada vez que hay una situación problemática pienso en cómo él se hubiera proyectado. Hay cosas que tienen vigencia hoy, y la tendrán mañana.

Tomado de CubaSí. Autor: Ariel Pasos Ortiz

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