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Que el día del amor nos sorprenda amando

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El día del amor será vivido distinto, pero sin desalientos. El escenario festivo será un país enamorado de la vida, en el que un pueblo batalla por el bienestar, y tras sus duras jornadas vence la esperanza.

Viviremos un 14 de febrero en pandemia. El pasado año, para la fecha, ya había coronavirus en el planeta, pero, al no haber llegado aún a Cuba, el día de los enamorados no tuvo, para nosotros, las restricciones que vendrían, en los que el confinamiento, el necesario distanciamiento social y la renuncia a abrazos y besos, sin los cuales tanto nos cuesta estar, se nos hicieron regla para combatir una enfermedad que ha cobrado millones de vidas a la humanidad.

No será este un día del amor común, en el que se conciertan citas; o se reúnen amigos para celebrar juntos; o un regalo, previamente escogido, le dice al ser amado que con él queremos hacer las horas más bellas. No habrá esta vez paseos arropados por la noche. Y si «tiritan, azules, los astros, a lo lejos» o «si a lo lejos alguien canta», por el bien del propio amor, será preciso quedarnos en casa.

Cierto es que el tiempo se alarga, y que la situación mundial que vivimos segó encuentros; pospuso conversaciones; tronchó, a fuerza de confinamiento, algún sueño recién nacido; o disolvió alguna táctica que el afecto cavilaba. Pero también los temores, la recurrida calma exigida a nosotros mismos, la necesidad de apoyar y sentirnos apoyados, fortaleció relaciones, produjo charlas pendientes, decantó lo superfluo, salvó amores.

Larga es la espera, pero falta ya menos. El día del amor será vivido distinto, pero sin desalientos. El escenario festivo será un país enamorado de la vida, en el que un pueblo batalla por el bienestar, y tras sus duras jornadas vence la esperanza.

Hay tantas cosas que amar que el tiempo apremia. Preciso será mirar, con amor, la belleza de un gesto; medir la palabra y enaltecer nuestra voz, porque somos lo que decimos. En días en que el agobio del mundo puede perturbar, será oportuno ser siempre justos, porque hacerlo es una obra de amor. Corresponde a los que amamos virilizar la nobleza. Hagamos que el día del amor nos sorprenda amando.
Autor: Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu

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